Sonrisas

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miércoles, 20 de octubre de 2010

¡Ni una sola piedra más!


Como dice Eros Ramazzotti: Si bastasen un par de canciones, para unirnos a todos, !yo podría cantarlas tan fuerte!


Me gustaría dedicar esta entrada a reflexionar sobre la humanidad de las personas.


Me encantaría poder decir que no hay pobreza en el mundo, que no hay corrupción, que no hay guerras, que hay justicia, igualdad y que tenemos realmente derechos.


Sobre todo, me gustaría decir que no hay machismo en las sociedades. Hoy mismo, leí en una página de Internet el siguiente titular: ''Niña lapidada con tan sólo 13 años''


Impone. Mucho. Cuento la historia: El 27 de octubre de 2009, a manos de 50 hombres, Aisha fue lapidada hasta la muerte en el puerto meridional de Kismayo (Somalia) ante un millar de personas.


Aisha estaba acusada de adulterio según la ley islámica, pero su padre y otras fuentes han informado a amnistía nacional que había sido violada por tres hombres, y que al intentar denunciar la violación, fue acusada de adulterio y detenida. Lo más grave es que ninguno de los tres hombres están detenidos.


Esto es otro abuso más contra los derechos humanos. Increíble pero cierto, terrible, aterrador...


Acabo de ver un vídeo de una lapidación real, envolvían a la mujer en sábanas, la metían en un foso con tierra y le arrojaban piedras con fuerza, mucha fuerza. Y he llorado. De rabia, de impotencia, de tristeza por darme cuenta de que vivimos en un mundo en el que en teoría el hombre y la mujer somos iguales pero que en la práctica nada se lleva a cabo.



¿Hasta qué punto llega la desigualdad? ¿Hasta qué punto la mentira? Porque esto de que tenemos ''derechos'' es mentira.
Liberarnos de estas injusticias y poner nuestro granito de arena para poder acabar con las desigualdades y el sexismo.
.R.

martes, 19 de octubre de 2010

La importancia de la familia, la felicidad que da el dinero y la pobreza. (Trabajo)


La idea de reflexionar sobre este tema, me surgió andando por una de las calles principales de Sevilla, cuando vi a varios vagabundos pidiendo algo de dinero.
Pero uno en especial me llamó la atención: Era un hombre de buen porte, afeitado con camisa y pantalones, pero sentado en una especie de banqueta pequeño y con un trocito de cartón en el que se podía leer: Estoy en paro y tengo tres hijos a los que alimentar.
En ese momento, a mí me surge la pregunta de qué empuja a una persona a tirarse a la calle para poder sobrevivir, para poder comer, y dar de comer a sus hijos. ¿Da el dinero la felicidad? La respuesta que todo el mundo da es que no, pero para este hombre el dinero sí le da la felicidad. Se la daría a él y a sus hijos. Decimos que no nos importa el dinero, pero no dejamos de pedirlo, trabajamos por él e incluso llegamos a robar a cambio de él.
Hay casi un 20% de parados en España, casi 15 millones de personas en la situación de este hombre, y algunos incluso sin casa y pasándolo muy mal.
Muchísimas personas en paro sobreviven gracias a sus familias. Les dan de comer, les ayudan, les dan dinero y también les apoyan psicológicamente.
En estos casos te das cuenta de la importancia de la familia.
A mi edad, normalmente te apetece estar más con cualquier otra persona que con tu madre, tu padre, tus abuelos e incluso tus hermanos. Pero a medida que pasa la vida eres consciente que realmente quien siempre va a estar ahí, contigo, no son tus ''amigos'', ni tu novio o novia, ni tu vecino de al lado, sino tu familia.
Esa a la que a veces no valoras lo suficiente, pero la que cuando te caes y te haces daño te levanta y te cura la herida, la que cuando lloras te seca las lágrimas, y la que hagas lo que hagas te ayudará, te apoyará y te querrá como NADIE te quiere.




.R.