De mí hija LUCIA, mi benjamina, es muy difícil hablar sin parecer un poco pedante ó cuanto menos inmodesto y eso no creo que comulgue conmigo, pero bueno intentaré ser objetivo y los demás que opinen y juzguen lo que a bien les parezca.
Empezaré diciendo que desde que era una cría ha tenido un comportamiento exquisito, tanto socialmente como académicamente y como persona humana ni te cuento, lo viene demostrando en todas las facetas de su vida, y si no recordemos cuan nos hiso llorar de alegría en los momentos cruciales como son las fechas de onomásticas familiares, cumpleaños, reyes ó cualquier evento familiar, a saber:
No se me olvidará nunca de aquella carta que nos leyó a todos en la Boda de Lourdita y Jorge que dejó boquiabierto y emocionados a todos/as y al que más, llorando a lágrimas vivas, - lloró, lloró hasta el Concejal de Ceremonia.
Después de leer estas cartas de una adolescente a sus familiares, uno no tiene más remedio que decir que la juventud de hoy, tiene unos valores éticos, humanos y socioculturales que bien se merecen un reconocimiento tácito y explícito en la sociedad. Pues yo como padre de tres maravillosas niñas, - hoy mujeres - que han recibido una educación equiparada a la mayoría de sus amistades, he de decir que no hemos tenido que realizar grandes esfuerzos educativos y en el campo del comportamiento cívico y social, y que ellas han dejado sus sellos personales en cualquier estamento y amistades con que hayan convivido. La verdad es que es muy responsable.
En el día a día, la convivencia con Lucía es tremendamente alegre, es una chica que contagia de la risa a todo el mundo, cuando se le escucha hablar por teléfono con sus amigos/as, es una gozada el estar pendiente, ya que le rebosa sus buenos golpes y su actitud positiva con todo el mundo. Es una alegría ver como se divierten cuando están juntas las amigas, sobre todo en la época estival, que se van con ella de vacaciones a la playa, y se lo pasan “pipa”. Solo tiene que sonar las primeras notas musicales en la radio para que al unísono salgan cantando a gritos pelaos – aunque hay que decir que no lo hacen mal – y con muchas sonrisas cogen el imaginario micrófono y a cantar que vienen aguas.
En lo que se refiere a la actualidad, solo puedo pedirle disculpas, lucía, por mi situación actual – la enfermedad por la que estoy pasando la está confundiendo – ya es insostenible para los mayores, cuanto más para una cría que tiene una alegría en el cuerpo que es una pena el que alguien (yo) le amargue el día.
Por esto y lo que me cayo te pido perdón, y decirte como amigo que no aguantes nada por el estilo en la vida, que es muy bonita, como tú, tu alegría, tu positividad, tu bondad, tu grandeza, tu integridad, tu persistencia, tu pasión, tu sinceridad, tu paciencia, tu creatividad, tu sencillez, tu honradez, tu solidaridad y sobre todo tu independencia de criterio, que ya hubiera querido yo tener tu inteligencia y capacidad de trabajo, otro gallo hubiera “cantao” en mi vida, - de la que no me arrepiento – pero que te tengo una envidia sana por ser como eres y como tu dices en tu carta del día del padre, estoy súper orgullosisimo de tenerte como hija, pero sobre todo como amiga, que si hubiera que pagar para ello, me quedaría en la ruina, tenlo por seguro.
Gracias por lo mucho que me das todos los días, de verte, de escucharte, de la alegría que das en la casa, y aunque sea un poco pedante, por ser como eres con tus amigas y amigos, todos están muy contentos de tenerte a su vera, y me comentan que medias en todas las discusiones para que no lleguen a disgustarse más de lo necesario. Y eso me enorgullece muy mucho.
En definitiva, eres para mí el corazón que se necesita para seguir viviendo, por lo que te digo, lo que dice Paloma San Basilio…Graciaas…Graciaaass…Graciaaasss por vivir, muuchas graciaas por estaar aquííí.



