
Como dice Eros Ramazzotti: Si bastasen un par de canciones, para unirnos a todos, !yo podría cantarlas tan fuerte!
Me gustaría dedicar esta entrada a reflexionar sobre la humanidad de las personas.
Me encantaría poder decir que no hay pobreza en el mundo, que no hay corrupción, que no hay guerras, que hay justicia, igualdad y que tenemos realmente derechos.
Sobre todo, me gustaría decir que no hay machismo en las sociedades. Hoy mismo, leí en una página de Internet el siguiente titular: ''Niña lapidada con tan sólo 13 años''
Impone. Mucho. Cuento la historia: El 27 de octubre de 2009, a manos de 50 hombres, Aisha fue lapidada hasta la muerte en el puerto meridional de Kismayo (Somalia) ante un millar de personas.
Aisha estaba acusada de adulterio según la ley islámica, pero su padre y otras fuentes han informado a amnistía nacional que había sido violada por tres hombres, y que al intentar denunciar la violación, fue acusada de adulterio y detenida. Lo más grave es que ninguno de los tres hombres están detenidos.
Esto es otro abuso más contra los derechos humanos. Increíble pero cierto, terrible, aterrador...
Acabo de ver un vídeo de una lapidación real, envolvían a la mujer en sábanas, la metían en un foso con tierra y le arrojaban piedras con fuerza, mucha fuerza. Y he llorado. De rabia, de impotencia, de tristeza por darme cuenta de que vivimos en un mundo en el que en teoría el hombre y la mujer somos iguales pero que en la práctica nada se lleva a cabo.
¿Hasta qué punto llega la desigualdad? ¿Hasta qué punto la mentira? Porque esto de que tenemos ''derechos'' es mentira.
Liberarnos de estas injusticias y poner nuestro granito de arena para poder acabar con las desigualdades y el sexismo.
Me gustaría dedicar esta entrada a reflexionar sobre la humanidad de las personas.
Me encantaría poder decir que no hay pobreza en el mundo, que no hay corrupción, que no hay guerras, que hay justicia, igualdad y que tenemos realmente derechos.
Sobre todo, me gustaría decir que no hay machismo en las sociedades. Hoy mismo, leí en una página de Internet el siguiente titular: ''Niña lapidada con tan sólo 13 años''
Impone. Mucho. Cuento la historia: El 27 de octubre de 2009, a manos de 50 hombres, Aisha fue lapidada hasta la muerte en el puerto meridional de Kismayo (Somalia) ante un millar de personas.
Aisha estaba acusada de adulterio según la ley islámica, pero su padre y otras fuentes han informado a amnistía nacional que había sido violada por tres hombres, y que al intentar denunciar la violación, fue acusada de adulterio y detenida. Lo más grave es que ninguno de los tres hombres están detenidos.
Esto es otro abuso más contra los derechos humanos. Increíble pero cierto, terrible, aterrador...
Acabo de ver un vídeo de una lapidación real, envolvían a la mujer en sábanas, la metían en un foso con tierra y le arrojaban piedras con fuerza, mucha fuerza. Y he llorado. De rabia, de impotencia, de tristeza por darme cuenta de que vivimos en un mundo en el que en teoría el hombre y la mujer somos iguales pero que en la práctica nada se lleva a cabo.
¿Hasta qué punto llega la desigualdad? ¿Hasta qué punto la mentira? Porque esto de que tenemos ''derechos'' es mentira.
Liberarnos de estas injusticias y poner nuestro granito de arena para poder acabar con las desigualdades y el sexismo.
.R.
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